12 mayo, 2022

Crítica teatral: ClímaX!

Texto: Alejandro Melero
Dirección: Paco Rodríguez | Isidro Romero
Fotografía: Jesús Romero
Producción: Laindalo Creaciones
Reparto: David Carrillo | David Novas | María Ordóñez | María González | Estefanía Rocamora | David Trabucchelli

Conoce a estos personajes en los momentos más álgidos de sus vidas: dos chicas quieren ser madres en mitad del caos. Ru, no puede apartar la mirada del enorme “atractivo” de su mejor amigo. Marilís cumple 40 años y lo lleva muy malamente. Marta y Juan se encuentran en una consulta de rayos x, ella está loquita, pero él no está mucho mejor…. y Lola recibe un masaje con final ¿feliz?
 

ClímaX!, la obra de Alejandro Melero, acaba de cumplir la friolera de 9 años en cartel, contando con 10 temporadas y más de 150.000 espectadores. Además, también cuenta con versiones en Perú, Panamá, Argentina y Brasil. 

Hacía tiempo que me habían hablado bastante bien de ClímaX!, pero no había tenido la ocasión de poder disfrutarla hasta el momento y, además, tuve el placer de hacerlo coincidiendo con su noveno cumpleaños en cartel. A pesar de todo, no había investigado en profundidad sobre ella, por lo que me dejé sorprender en todo momento por lo que ofrece la obra desde hace ya tanto tiempo.

Uno de los primeros elementos que me sorprendieron de la obra fue su estructura, puesto que me esperaba algo mucho más global y no los sketches que se presentan de una manera casi independiente en la misma y que, indudablemente, funcionan a las mil maravillas, componiendo un espectáculo de lo más divertido pero que esconde ciertos mensajes a través de su humor, consiguiendo que los espectadores vayan reflexionando a la vez que se lo pasan bien con las historias de las que son testigos. 

Hay que admitir que los hay que gustan más y que gustan menos, pero es indiscutible que el resultado final de la obra en general es de lo más positivo, consiguiendo dejarte en todo momento con una buena sensación que no te abandona en un buen rato.

Algo que, sin ninguna duda, hará las delicias de los espectadores es la gran capacidad que tienen los intérpretes para cambiar de un rol a otro en apenas unos minutos (o incluso en unos segundos), mostrándonos un rango de personajes de lo más variado: el elenco va a repetir en más de uno de los sketches interpretando papeles que en ocasiones son incluso opuestos entre sí. Así pues, a través de unos gestos de lo más sutiles (o no tan sutiles), todos y cada uno de ellos demuestran hacerse con sus papeles de una manera de lo más natural.

No sólo repite el reparto en las distintas escenas de la obra, sino que también lo hace la escenografía, para lo que se ha utilizado el mismo espacio en (casi) todos los sketches, pero para los que funciona de una manera espectacular, consiguiendo que te olvides de que estás presenciando un espacio casi siempre estático. La potencia del elenco y del texto de la obra, además, no hace sino facilitarlo de una manera excepcional.

No es de extrañar, pues, que la obra lleve tanto tiempo en cartel, ya que las carcajadas y la diversión están más que aseguradas. ¡Felicidades por esos 9 años y a por otros 9 (o más)!

04 mayo, 2022

Crítica teatral: Kinky Boots

Texto: Harvey Fierstein
Adaptación: Silvia Montesinos
Dirección: Ricky Pashkus | Director residente: Víctor Conde
Dirección musical: Julio Awad
Coreografía: Gillian Bruce | Asistente de coreografía: Mariano Botinardi
Música: Cindy Lauper
Escenografía: Jorge Ferrari
Iluminación: Valerio Tiberí
Sonido: Poti Martín
Peluquería: José Alberto Sedano Olmeda
Vestuario: Verónica de la Canal | Alejandra Robotti | Luciano Marra
Producción ejecutiva: Noemí García
Producción: RIMAS Europe (Florencia Masri | Alejandro Zaga Masri | Ricky Pashkus)
Reparto: Tiago Barbosa | Daniel Diges | Angy Fernández | Kristina Alonso | Alberto Sánchez | Daniel Duarte | Mark Flynn | Omar Calicchio | Mary Capel | Malia Conde | Javier Ariano | Clara Lanzani | Laia Prats | Diego Rodríguez | Álvaro Cuenca | Daniel Xabier Nogales | José Gabriel Atienza | José Montero | Sergi Terns | Jordi Díaz

Tras la muerte de su padre, Charlie Price hereda el negocio familiar: una fábrica de calzado, pero las deudas no hacen más que crecer y todos los esfuerzos de Charlie por mantenerla a flote no parecen dar resultado. Sin embargo, cree haber encontrado la solución a todos sus problemas cuando se cruza con Lola en uno de sus viajes a Londres: ¿por qué no dejar de lado el calzado para hombres y pasarse al diseño de botas para Drag Queens?

Kinky Boots, el famoso musical de Broadway, se reestrena en el Teatro Calderón de Madrid después de haber pasado unos meses en el Espacio Ibercaja Delicias (también en la capital española). La obra está basada en la película británica de mismo nombre de 2005, que a su vez se basa en hechos reales. Para la versión española del musical, repite Ricky Pashkus como director, después de estar a cago de la versión del mismo en Argentina.

Ya he comentado en varias ocasiones que los musicales me vuelven loco y, desde su estreno en Madrid, estaba deseando poder acercarme al teatro para poder disfrutar del espectáculo, aunque no pudo ser hasta la fecha del reestreno en el Teatro Calderón el pasado 27 de abril.

La pieza teatral te mete de lleno en la trama desde el mismo momento en que "se alza el telón" (hablando de una manera figurada), consiguiendo absorberte hasta tal punto que los espectadores no son apenas conscientes de las 2 horas y 20 minutos (aproximadamente) que dura el espectáculo. Ahora bien, es cierto que durante su segunda parte el argumento pierde durante unos momentos su credibilidad, algo que se ve, no obstante, aplacado por el gran trabajo que hay detrás de la obra.

Es inevitable pasárselo en grande en todo momento, pero Kinky Boots además tiene algo de lo más especial: la relación de Charlie y Lola transmite unos mensajes preciosos que te llegan a lo más profundo del alma. Una pieza sobre la aceptación y sobre ser tú mismo, el espectáculo viene a romper con todos los estereotipos que uno podría imaginar y a acercarnos unas historias que dejan huella a la vez que te diviertes. De hecho, la incorporación de pequeños gags de lo más actuales hacen que la misma resulte desternillante en más de una ocasión.

A nivel musical, funciona a las mil maravillas también. La música y las letras de Cindy Lauper se han adaptado al castellano de una manera inmejorable, con la única "pega" de que, cuando salgas del teatro, ¡no vas a poder quitarte todas sus canciones de la cabeza! Además, las coreografías que acompañan cada número musical resultan de lo más dinámicas, jugando con la escenografía de una manera de lo más ocurrente y con las que no sabes a qué parte del escenario mirar para no perderte nada.

Y es que, sin ninguna duda, la versión que vamos a poder ver en el teatro sorprende por su gran nivel de detalles, con los que el disfrute está más que asegurado, pues no hay nada que se escape dentro del espectáculo a la hora de acercársela al público: escenografía, sonido, vestuario, peluquería, iluminación e intérpretes se complementan hasta crear una obra inolvidable.

Algo que destaca innegablemente de entre todos los elementos que componen la puesta en escena en Kinky Boots es su vestuario: Verónica de la Canal y Alejandra Robotti han hecho un trabajo impecable, sobre todo con respecto a los vestidos de Lola y las Angels, que no se pueden definir de otra manera más que impresionantes y te dejan sin palabras cada vez que alguna de ellas aparece en el escenario. Además, el diseño de las botas a mano de Luciano Marra es otro de los grandes aciertos del espectáculo, como no podía ser de otra manera, pues es inevitable que todas las miradas se dirijan hacia las mismas. 

Respecto a las interpretaciones (ya sea a nivel de actuación como a nivel vocal y/o coreográfico) del elenco de la pieza, tanto los protagonistas como los papeles secundarios están llevados al escenario a la perfección y lo único que se podría comentar es que, para quienes no lo conocíamos, ha nacido una estrella: Tiago Barbosa deslumbra en cada una de sus escenas, sin pretender restarle mérito al resto del reparto, que también está espléndido.

Kinky Boots es, en definitiva, una obra que encantará a señoras, caballeros y aquellos que todavía no se han decidido. ¡No os la podéis perder!

24 abril, 2022

Crítica teatral: El principio de Arquímedes

Texto: Josep María Miró
Dirección: Josep María Miró
Asistente de dirección: Quique Jáuregui
Escenografía: Fer Muratori
Vestuario: Silvina Falcón
Diseño gráfico: MAKTUB
Producción: El Tío Caracoles | MP Producciones
Reparto: Ana Belén Beas | Pablo Béjar | Guillermo López | Alejandro Tous

Javi es monitor de natación desde hace ya un tiempo, pero parece que todo se le viene encima cuando, después de dar un abrazo y un beso a uno de los niños del grupo al que enseña con el fin de motivarle, los padres de sus alumnos empiezan a acusarle de abuso. ¿Qué habrá pasado realmente?

Desde su estreno en 2011, El principio de Arquímedes, la obra de Josep María Miró, no ha dejado de dar alegrías al dramaturgo. Han transcurrido 10 años desde su estreno y, ahora, vuelve a Madrid al Teatro Quique San Francisco con una nueva producción que podrá disfrutarse desde el 22 de abril hasta el 29 de mayo.

Parece mentira que, a pesar de todo el tiempo que lleva en cartel, quede alguien que no haya oído hablar de ella, pero las estadísticas están para romperlas y he de admitir que (aunque el título me sonaba mucho) no sabía absolutamente nada sobre la obra cuando fui a verla. Me había llamado mucho la atención su portada y, cuando mi amiga María de Paseando a Miss Cultura me invitó a verla, no pude decirle que no y quise dejarme sorprender con el espectáculo sin buscar más información sobre ella.

Y, sin ninguna duda, ha conseguido sorprenderme sobremanera: El principio de Arquímedes te mantiene en tensión durante sus 80 minutos de duración. Además, tiene algo muy poderoso y que en muy pocas ocasiones se logra de una manera tan evidente: la obra provoca una innegable sensación de incomodidad en el público y hace que te remuevas en tu asiento sin saber muy bien qué pensar sobre lo que estás viendo en el escenario.

Además, la obra termina por dejarte un poso imborrable en la memoria al tratar de un tema que le va a ser muy cercano al espectador, que va a ir formulando juicios constantemente en función de lo que va sucediendo en cada una de las escenas que la componen. Es maravilloso ver cómo te hace dudar constantemente sobre si estás en lo cierto, consiguiendo que te des cuenta del efecto que puede tener en nuestra vida cuando vemos una imagen fragmentada y no todo el cuadro al completo.

Por otro lado, algo que hay que valorar dentro de la obra es cómo nos presenta diferentes puntos de vista en función de la experiencia personal de cada uno de los protagonistas, a quienes vas a terminar amando y odiando a partes iguales en según qué escena. La manera en que lo hace, además, a través de la estructura, con la que los espectadores son testigos de retazos sueltos de la trama hasta llegar a formar el puzle que la compone al completo, funciona de una manera magistral, consiguiendo así un ritmo agilísimo. 

Otro aspecto fundamental del espectáculo y que resulta todo un acierto es la perspectiva y cómo se juega con ella, no sólo dentro de la trama como ya hemos dicho sino también a través de la misma puesta en escena, jugando así un papel importantísimo que termina por resultar totalmente innovador. 

Ana Belén Beas, Pablo Béjar, Guillermo López y Alejandro Tous me han dejado sin palabras: la capacidad de los actores para cambiar de un registro a otro en tan solo unos segundos me ha parecido fascinante, con unas interpretaciones que no dejan nada que desear. 


Ahora bien, a pesar de que se representa en una sala bastante pequeña, si hay algo que se echa en falta entre los intérpretes de la obra es una mayor proyección vocal, ya que fueron varias las ocasiones en que sus palabras se perdían en el aire, provocando que el público se pierda trazos fundamentales de la obra al no llegar a escucharse los diálogos.

El principio de Arquímedes es, sin ninguna duda, una obra de lo más atrevida y que deja al espectador rumiando todo lo que acaba de ver.

20 abril, 2022

Crítica teatral: Teatro en bolas: Un espectáculo minuciosamente improvisado

Dirección: Miguel Rabaneda
Idea original: Miguel Rabaneda
Composición musical: Jandro Legido
Diseño y grafismo: Alejandro Rod
Técnico de iluminación y sonido: Jesús Torres
Fotografía: David Fernández Sabadell
Prensa, comunicación y distribución: Marea GlobalCOM
Producción ejecutiva: Miguel Rabaneda
Producción: Imaginatelon
Reparto: Miguel Rabaneda | Músicos: Jandro Legido

Miguel Rabaneda y Jandro Legido llevan dando vida a Teatro en bolas: un espectáculo minuciosamente improvisado desde hace ya 7 años y medio. Una obra que surgió de Talent Madrid y que sorprendió tanto a público como a jurado desde un primer momento. El pasado 2 de abril llegó a la Sala Lola Membrives del Teatro Lara, donde se mantendrá en cartel hasta el 11 de junio.

Un actor sin texto, un músico sin partitura, una obra sin dirección. Ésta es la esencia de Teatro en bolas. Un espectáculo músico teatral minuciosamente improvisado. En escena, la nada. Miguel Rabaneda y Legi intentarán cazar una primera idea entre el público, que inspire el montaje de la obra. En definitiva, no lo tienen muy claro.

Hay obras que te llaman la atención desde el mismo momento en que lees sobre ellas, incluso aunque no sean el tipo de espectáculo al que estás acostumbrado. Así fue como llegué a Teatro en bolas: a pesar de que se trataba de un tipo de obra que, de normal, hubiera desechado sin más miramientos. Ahora bien, en cuanto me informé sobre ella, me entró una curiosidad irremediable y supe que iba a tener que ir a verla con mis propios ojos para poder juzgarla como se merece.

De esta manera, el pasado 16 de abril me encaminé hacia el teatro, apartando todos los prejuicios que podría haber tenido sobre ella y con toda mi intención de disfrutarla de inicio a fin. Y es que desde que comienza hasta que termina, el espectáculo crea una atmósfera totalmente mágica en la que el público entra a formar parte del mismo de una manera de lo más privilegiadaTeatro en bolas está ahí para romper la cuarta pared. 

Un trabajo espectacular el de Miguel Rabaneda, que se come el escenario y hace que los espectadores estén totalmente atentos a su siguiente movimiento. Los riesgos que se corren en este tipo de espectáculos son bastante grandes, sobre todo si pensamos en el ritmo del mismo, pero ahí está Miguel Rabaneda para demostrarnos todo lo contrario: el ritmo de la obra no decae en ningún momento, impidiendo que el público desconecte de aquello de lo que está siendo testigo.

Se trata de una obra que te deja sin palabras no sólo por la manera en que se ha incorporado un ejercicio de improvisación en el que se demuestra un trabajo increíble, sino también por la sobresaliente capacidad del actor para terminar hilando todos y cada uno de esos ejercicios ante los que el público cae rendido de una manera casi imperceptible. 

Fue Kike Eizaguirre el encargado de sustituir a Jandro Legido en la función a la que pude acudir, pero he de admitir que hubo algo que me sorprendió sobremanera: su coordinación con Miguel Rabaneda era brillante, acompañándolo a través de su música de una manera espléndida. Parecía como si llevasen trabajando juntos durante todos estos años, creando momentos de lo más asombrosos dentro de la sala.

No sorprende, en definitiva, el gran éxito de Teatro en bolas, un espectáculo en el que sobre todo prevalece el gran cariño que Miguel Rabaneda demuestra hacia el teatro, al que hace un homenaje de lo más especial que todos aquellos que pasen por la sala Lola Membrives no podrán olvidar.

13 abril, 2022

Crítica teatral: Alfonso X, la última cantiga

Texto: Jesús Lozano
Dirección: Jesús Lozano
Dirección musical: Emilio Villalba
Escenografía: Carpintería Píriz Navarro
Iluminación: Samuel Cotilla
Vestuario: María de Melo Collection
Maquillaje y caracterización: Marina Haberkorn
Fotografía: José Bayón | Amaia Cid | Paco Collado
Diseño gráfico: Emilio Villalba
Vídeo: Visto y No Visto Producciones
Distribución: María de Melo Producciones
Producción: María de Melo Producciones | La Diosa Cómica | Emilio Villalba | Fundación Instrumentos Musicales Con Historia
Reparto: Jesús Lozano | Inma Cedeño | Sara Marina | Ivo Blanek | Músicos: Emilio Villalba | Sara Marina | Ivo Blanek | Belisana Ruiz

Con tan sólo 5 funciones (la obra ha estado en la sala Lola Membrives del Teatro Lara desde el 30 de marzo hasta el 12 de abril), Alfonso X, la última cantiga no ha hecho más que recibir halagos tanto de la crítica como del público. 

Alfonso X se enfrenta a sus últimos años de vida, donde lo asolan no sólo la situación actual del reino de Castilla, sino también los recuerdos de un pasado y de todo lo que podría haber sido (junto a sus sueños truncados), que, acompañados de siete cantigas, acompañarán al espectador en su viaje en torno a la figura del monarca.

En cuanto me enteré del estreno de Alfonso X, la última cantiga mi lado filólogo salió a relucir y supe que tenía que ir a ver la obra, incluso cuando no recordaba ya gran cosa sobre la figura tan importante que jugó Alfonso X para difundir las artes (y mucho menos sobre los aspectos históricos que lo rodearon). 

Si os soy sincero, me daba algo de reparo lo que me podría llegar a encontrar en la obra y que se me hiciera pesada, ya que no sabía qué dirección podrían haber tomado a la hora de hablarnos de este tipo de asuntos, pero en cuanto me senté en la butaca me di cuenta de que no habían sido más que miedos infundados y, de hecho, lo primero sobre lo que me gustaría hablar es sobre lo bien equilibrada que está la obra, en la que el guion y las cantigas se complementan de una manera impecable, haciendo que el espectador se quede fascinado ante un espectáculo de tal calibre

Son estos, de hecho, dos de los puntos fundamentales de la obra, sobre los que hay que tratar de una manera más detallada. Mientras estaba disfrutando del espectáculo, me vino a la mente una metáfora que funciona a la perfección para hablar sobre el texto de Jesús Lozano: es una verdadera joya. Se trata de un diamante en bruto, que el elenco (y, sobre todo, el propio Lozano, que es también el protagonista de la obra) pule de una manera magistral, logrando que te quedes prendado por completo ante las palabras de las que vas a ser testigo.

Es todo un lujo poder saborear las palabras que ha escrito el dramaturgo para Alfonso X, la última cantiga de una manera tan pulcra. Por otro lado, uno de los aspectos más interesantes de la obra es que consigue acercarte al lado más humano del monarca y va más allá de todos los acontecimientos históricos que lo rodearon.

Además, la forma en que se ve acompañado de esas siete cantigas me resultó una experiencia mágica y que disfruté sobremanera. Me he sentido un afortunado de poder disfrutar en vivo y en directo de esas cantigas con instrumentos de la época y con unas interpretaciones que resultan sobrecogedoras, en las que la voz principal es la de Ivo Blanek (que está espléndido en todo momento). ¡Me quedé totalmente obnubilado mientras las disfrutaba! 

El trabajo interpretativo de parte de todo el reparto es, de hecho, otro de los puntos fuertes de la función. No hay duda de que Jesús Lozano es el protagonista absoluto de la misma, cuyos gestos, miradas, voz y manera de moverse resultan deslumbrantes. Su actuación no se puede definir de otra manera más que brillante, alcanzando el trabajo de los más grandes. Ahora bien, el resto del elenco (si bien es cierto que participa mucho menos en la obra) está también a la altura, encajando dentro de la obra de una manera impoluta.

Respecto a la puesta en escena, hay que admitir que es de lo más sencilla, con lo que en un primer momento tuve mis dudas de cómo terminaría resultando, pero funciona a la perfección y es que realmente el espectáculo no necesita nada más: el ambiente que se crea en la obra consigue meterte de lleno en lo que se nos está contando y sientes como si te hubiera inmiscuido dentro del palacio de Alfonso X.

Alfonso X, la última cantiga es una obra conmovedora, que está llevada de una manera espectacular y que se merece todo el éxito que le pueda llegar. ¡Ojalá se pudiera disfrutar de ella durante más tiempo en cartel! 

11 abril, 2022

Crítica teatral: La noche del año

Dramaturgia: Carlos Mesa
Dirección: Víctor Páez
Técnico y audiovisuales: Rubén Palomar
Fotografía: Lalo Deho
Producción: Opción Teatral Producciones | Juan Omar Ruiz | Julián Uribe
Reparto: Laura Oliver | Tony Story | Sara Herranz | Laura Corbacho | Juan Barahona | Carlota Boza

La noche del año, que se estrenó en noviembre de 2020, colgó el cartel de agotado durante sus cinco primeros meses. Ahora, casi dos años después, está a punto de llegar a su fin: su última función será el próximo 29 de abril y, hasta entonces, se puede disfrutar en el Pequeño Teatro Gran Vía los viernes a las 23:00. 

Fin de año. Lito, Noe y Lucía se preparan para pasar la noche de sus vidas, pero la cosa se termina desmadrando demasiado y, al día siguiente, ninguno de los tres recuerda qué fue exactamente lo que pasó. Un agujero negro que intentarán reconstruir hasta llegar a la verdad, aunque en ocasiones les resulte un tanto difícil de asimilar. 

Últimamente os he ido hablando de las obras que tiene Opción Teatral Producciones en cartel actualmente y, como habréis podido comprobar en mis opiniones de No morderás o Con la poli en los tacones, se trata de una productora que me ha ganado por completo, por lo que tenía muchas ganas de seguir descubriendo el resto de sus espectáculos. Había oído hablar de La noche del año más de una vez, y siempre con muy buenas palabras sobre ella, por lo que no quise perder la oportunidad de verla antes de que fuera demasiado tarde.

No se me ocurre otra manera de empezar mi opinión que no sea hablando del ambiente que consigue la obra desde que te sientas en tu butaca, que es impresionante y te mete de lleno en una fiesta y de traslada por completo a esa noche de fin de año en la que el desfase se podría contar como otro más de los protagonistas de la misma. Víctor Páez y Carlos Mesa han logrado algo increíble: hacer que todo el público se sienta partícipe de la obra, casi como si fuera un miembro más de la misma, desde que pones un pie en la sala hasta que sales de ella, sobre todo por ese buen rollo que se respira en ella.

Algo que me gusta mucho de este tipo de obras es, como ya dije en otro momento, la cercanía que demuestran en todo momento. Además, me ha encantado ver cómo se van incorporando al guion referencias a las nuevas tendencias del momento, haciendo así que la obra sea más actual que nunca en cada una de las representaciones

La noche del año es una obra para tres intérpretes, que van variando en función de la función. En mi caso, pude disfrutar de Juan Barahona, Sara Herranz y Laura Oliver, un trío con garra que hará las delicias del espectador. Además, todos ellos están impecables dentro de su papel y se nota que se han hecho a sus personajes tanto como si se estuvieran poniendo una segunda piel, con lo que es inevitable sentirse atraído ante ellos durante los 80 minutos que dura el show. Algo que me gustaría destacar, además, es que se nota que la improvisación está a la orden del día durante toda la función.

Siguiendo con el tema, poco más puedo decir aparte de que los tres estuvieron deslumbrantes durante toda la función. Cuentan con unas interpretaciones de lo más vivarachas, que mantienen al público totalmente cautivado con su fuerza inigualable como si se tratara de un imán que atrae todas las miradas. Me dejó totalmente fascinado la destreza con la que mantienen ese ambiente de fiesta en todo momento y la capacidad para cambiar de un estado de ánimo a otro: del humor al drama pasando por la fiesta más salvaje... 

El texto de Carlos Mesa es de lo más ágil y dinámico. Estamos ante una obra que viene a romper todos los prejuicios de una manera de lo más divertida y en la que vamos a poder escuchar temazos con los que resulta imposible no unirse a esa fiesta y bailarlos y cantarlos a pleno pulmón como si no hubiera un mañana.

Por lo tanto, no es de extrañar que La noche del año alcanzara tal éxito desde el momento de su estreno hace ya un par de años hasta el día de hoy. Si necesitas ese momento de desconexión, ¡no te la pierdas! La diversión está más que asegurada.

09 abril, 2022

Reseña: Alguien está mintiendo de Karen M. McManus

Título: Alguien está mintiendo
Título original: One Of Us Is Lying
Autor: Karen M. McManus
Saga: Instituto Bayview
          1. Alguien está mintiendo
          2. Alguien es el siguiente
          3. One Of Us Is Back (fecha prevista de publicación: 2023)
Editorial: Alfaguara
Número de páginas: 352 págs.
Fecha de publicación: 14 de septiembre de 2017

Alguien está mintiendo es la primera novela de Karen M. McManus, con la que consiguió el éxito internacional y que Peacock ha adaptado a serie de televisión (se puede ver a través de Netflix). Se trata de la primera parte de la trilogía Instituto Bayview.

Simon, Bronwyn, Cooper, Addy y Nate terminan castigados de la manera más injusta: a pesar de las prohibiciones que hay respecto al uso de teléfonos móviles en el instituto, en las mochilas de todos ellos han aparecido unos teléfonos que no son suyos. Simon, que había desarrollado una app llamada Malas Lenguas en la que iba desvelando los secretos de los estudiantes del instituto, cae desplomado durante el castigo y termina muriendo debido a una repentina reacción alérgica. ¿Quién habrá sido el asesino cuando cualquiera de ellos tenía un motivo aparente para haberlo llevado a cabo?

Llevo años viendo Alguien está mintiendo por todos lados y, aunque me llamaba mucho la atención, no había encontrado el momento de leerlo hasta ahora, que aproveché para comprarlo y supe que no podía seguir retrasándolo mucho más. 

A pesar de que hay thrillers que me han gustado muchísimo, no puedo decir que se trate de un género que me vuelva loco, por lo que no sabía qué era exactamente lo que me iba a encontrar en esta novela que, tan sólo con su trama, me recordaba un poco a Gossip Girl, y es precisamente el argumento sobre lo primero que me gustaría hablar en esta reseña. 

Se trata de una novela que, desde el principio, te atrapa y te mantiene en una tensión constante, pero que no termina de funcionar tan bien como podría parecer con esa sinopsis tan llamativa. Esperaba leer algo que me revolucionara y me volara la cabeza, pero no ha sido así en ningún momento ya que, a pesar de lo interesante que podría haber sido, no ha conseguido que le dedique mucho tiempo a darle vueltas al asesinato. El principal problema, de hecho, es que desempeña su papel a las mil maravillas como historia de instituto (y creo que, si ese hubiese sido el caso, lo habría podido disfrutar mucho más), pero no tanto como thriller (que es lo que esperaba encontrarme) y, de hecho, por momentos parecía que el asesinato de Simon Kelleher pasaba a un segundo plano para tratar otro tipo de asuntos.

Ahora bien, todo esto ha conseguido hacer que su lectura sea mucho más realista de lo que quizá podría haberlo sido, ya que Karen M. McManus te mete de lleno en la ambientación del instituto Bayview y logra que te sientas como uno de los cuatro protagonistas de la historia.

Además, la trama es bastante predecible desde el principio: supe quién era el asesino de Simon Kelleher desde los primeros capítulos, por lo que no consiguió sorprenderme ni aportarme nada diferente, ya que la autora te lo pone todo en bandeja para que termines resolviéndolo todo tú solo desde prácticamente el primer capítulo. No puedo negar, de cualquier manera, que se trata de un final de lo más original.

Eso sí, uno de los aspectos que más me ha gustado de la obra es que se abordan temas de lo más importantes (si bien es cierto que lo hace de una manera un tanto superficial y sin llegar a profundizar del todo en ninguno de ellos), pero terminas por verte reflejado en muchos de ellos, además de conseguir dejarte huella y hacerte reflexionar, por lo que es de alabar que haya cabida para ellos en una novela del estilo.

Además, algo que me ha encantado es que vamos a ser testigos de cuatro personajes protagonistas totalmente diferentes (e incluso opuestos) que me recordaron bastante a El club de los cinco (1985), pero con los que empatizas a pesar de cumplir ese papel de "estereotipo" (que se va a ir rompiendo y van a ir saliéndose del molde a medida que avanza la historia). Por otro lado, la prosa resulta todo un acierto para la obra, metiéndote de lleno en ese mundo interior de cada uno de los protagonistas al estar narrada desde los diferentes puntos de vista de los mismos.

En definitiva, Alguien está mintiendo no llega a cumplir con las expectativas pero, a pesar de todo, se trata de una gran novela de la que disfrutar de principio a fin, sobre todo gracias a esos protagonistas que se ganan un pedacito de tu corazón.